martes, 30 de diciembre de 2014

Fragmentos de CUADERNO AFRICANO de Lauri García Dueñas.







Lunes 29 de julio de 2013, Ciudad de México- Ámsterdam

0
Para no desentonar, lloré en el aeropuerto.

Viernes 2 de agosto de 2013, Kisii, Kenya.

I
Mamas nos reciben en el camino de tierra
el amarillo de sus vestidos parpadea
algo conecta con el centro de mi cuerpo
quizás esta es la primera bienvenida de mi
vida
y tengo una nueva abuela que me repetirá
palabras ininteligibles para sanarme.

Bailo y pienso
soy el danzante del fuego que alguien
imaginó en otro territorio.
Me integro a lo desconocido.
Me vuelvo el largo instrumento para beber
del conjuro de mis muertos.
He venido hasta aquí para esto.
Bailo y no pienso.

Domingo 4 de agosto de 2013, Lago Victoria, Kenya.

II
Tal vez alguien toma la imagen para otro
que no la puede ver
tal vez vine hasta aquí para mirar el largo
lago negro
y sentir que una mujer blandía un pez
muerto cerca de mí
y que dos niños se acercaban para evitar mi
maldición.

Alguien me ha dado la luz pero todavía no
sé para qué.


III

Leo:

Loukoumas,
Ahora puedo confesarte algunas cosas
porque somos una sola carne, sino:
nada.


IV

Martes 6 de agosto de 2013, Nairobi, Kenya.


Cuando se hubo cerrado la puerta
lloró como si su cara fuera un puño
‘buenas noches’ dijo el filósofo griego cuando
se despidió el poeta
incólume en el dintel
la mujer en el pequeño reducto ya no puede
decir.
Al otro lado de la reja
la ciudad espesó sus insultos
la mujer recogió los restos plásticos
puso en orden el aire de la habitación
decidió que leer cierto libro convertiría de
nuevo su cara en un puño
cambió de opinión
y creyó en la posibilidad de que Hamlet
expresara
lo que ella no pudo decir esa noche.





V

Martes 6 de agosto de 2013, Nairobi, Kenya.

Todavía está dentro de mí el hombre.

Estas horas lánguidas en las que esperaré
serán recreaciones de huesos de luz que
todavía esplenden
en los resquicios de un tiempo lejos.


Míercoles 7 de agosto de 2013, Kigali, Rwanda.

VI


Me toca aceptar que a diario vivo en medio
de una avalancha de información personal
inútil
innecesaria
endogámica
culposa
y que cuando no la tengo o falla
me desespero.
Por lo que
me entrego hoy a la posibilidad de estar a
media luz
sobre telas hermosas
en una cama a 14.156 kilómetros de mi
cama
repasando mi cuerpo                                              mi
pensamiento                                     mi soledad

No soy ese montón de dígitos ni palabras de
otros.



Miércoles 7 de agosto de 2013, Kigali, Rwanda.

El aeropuerto de Nairobí se quemó ayer. Un
día después de mi viaje a Kigali.

VII
El retorno siempre es un signo de
interrogación. Sin cerradura.

Viernes 9 de agosto de 2013, Akagera National Park,
Rwanda frontera con Tanzania.



IX


Aquí
hace 19 años
los vecinos  salieron con machetes a hacer
pedazos a sus vecinos
ahora la gente habla de eso cuando me voy
a dormir
o susurra al respecto durante la cena.

Un millón de vecinos asesinados por sus
vecinos
durante cien días
por la gente que un día se tomó un trago con
ellos en el bar
por aquellos que se decían ‘buenos días, que
te vaya bien’.

Durante el genocidio
este hotel se quedó vacío
y los búfalos y los monos babuinos
vacacionaron a sus anchas
luego de que las personas mataran a miles
de personas.

Ahora
una paz a medias
tensa y meditabunda
pero el rostro de ira de algunos vivos
me hace pensar que
en cualquier momento
en cualquier lugar
los vecinos pueden matar a sus vecinos
así
los edificios se quedarán vacíos
y los animales vacacionarán a sus anchas
sobre nuestros escombros.

X

Dicen que hay un elefante que se volvió loco
durante los enfrentamientos
porque algunos hombres mataron a toda su
familia
para comérsela
dicen
que hay que tener cuidado con el elefante solitario
porque ataca a las personas.

Y con razón, pienso.

Un sueño de Walter Benjamin








Embajada mexicana

"No paso nunca ante un fetiche de madera, ante un Buda de oro o ante un ídolo mexicano, sin decirme: Tal vez éste sea el dios verdadero."
-Charles Baudelaire-


Soñé que me encontraba  en México con una expedición científica. Tras atravesar una selva virgen, entramos finalmente en un sistema de cuevas excavado al pie de una montaña en el que, desde los tiempos de los primeros misioneros, vive hasta hoy una orden cuyos hermanos prosiguen la catequización de los nativos. En una gruta enorme y con bóveda gótica se celebraba la misa de acuerdo con un rito antiguo. Entramos y vimos el momento cumbre: el sacerdote alzaba un fetiche mexicano hacia una imagen de madera de Dios Padre colgada a gran altura en la pared de la cueva. La cabeza de Dios se movió por tres veces, de derecha a izquierda, en negación.


Walter Benjamin, Sueños, ed. Abada editores, trad. Juan Barja y Joaquín Chamorro Mielke.

ARTE NUESTRO por Alejandro Tarrab





Nos odiamos. Con canciones folk tristes y golpes duros con piedras de sonido, nos damos. Toques bajos, en la cara. Nos gusta lo que hacemos. Estamos aquí para odiarnos, para escupirnos y sacarnos por la cara. Con agujas en el pecho, corazón. Centro, cetro. Bailamos. Juntamos de tal manera las cabezas, que podemos oírnos: arte nuestro. Construimos un refugio, un altar con retratos: nosotros hablando sinsentido, bailando a empellones, recio. Después vemos las fotos daguerrotípicas, quemadas y amarillas, y lloramos casi. Juntos. Con agujas en los ojos, corazón, construimos lo nuestro: canciones tristes, golpes duros que proyectan y pueden leerse, un polvo fino posándose a penas en la piel. En esas fotos hay niños con formol. Engendros diluyéndose en la imagen. Aberraciones de dos cabezas diciéndose al oído arte. Las vemos e imploramos por nosotros, por los hijos de los hijos y así. Acabamos pronto riendo. Es conmovedor. ¿De qué manera una cosa lleva a otra?, ¿de qué manera un extremo queda atrás y  nos arrastra hacia otro extremo? Reírse de lo que somos, con las agujas ya cediendo. Sedación. Contracciones de alegría. Empellones de alegría juntos. Entonces, sentimos un nuevo impulso por crear. Algo que llamamos nuestro, que no es ni tuyo ni mío. Algo heredado, fundamentado, ligado a una historia, pero que no es historia. Algo ajeno no-original, que nos quema y debemos decirlo. Algo flagrante sin su autor. Una performance que acierte en el no-centro de lo creado. Tu cabeza junto a la mía (percusiones, casi no puedo oírte). En secreto me cautivas hay que bailar. Algo efímero, aciago y fraccionado. Azaroso. Led, golpes duros contra la piedra. Estamos aquí para odiarnos. Hay una canción cuya letra dice (no soy bueno traduciendo): nos quitaremos la ropa en la oscuridad y con los dedos, ellos repasarán los huecos de tu columna. 

Del libro inédito Maremagnum (Figura de dos cabezas núm. 3)